Más Negro Que La Noche - 2014

Aunque este “remake” del clásico de horror mexicano conserva —e incluso añade otros, aun mejores— elementos a la original de 1975, carece del ingrediente secreto, no manifiesto, que  hizo tan popular a su antecesora: erotismo. Más allá de los méritos en cuanto al manejo del terror y el misterio que definitivamente tenía la cinta del maestro Carlos Enrique Taboada, el verdadero atractivo de la historia era la premisa de cuatro mujeres solas y hermosas encerradas en una mansión gótica y tenebrosa. En ese sentido, tal vez es lo único que no es reproducible: el momento por el que atravesaba tanto el cine como la sociedad de su tiempo. La primera versión de
Más negro que la noche empujaba los límites de lo que era permisible mostrar en materia de sexo y el argumento se prestaba para mostrar a las bellas protagonistas en poses provocadoras, portando coquetos mini-vestidos y reveladores camisones. Hay algo de eso también en esta nueva versión, pero se ha restado a la fórmula: “horror + mujeres en peligro + atuendos sugestivos”,  el ingrediente de sensualidad implícita que hizo las delicias del público masculino de su tiempo.
Greta, María, Pilar y Vicky, son cuatro amigas que comparten un departamento y se reparten los gastos dado que su situación económica es precaria. Cuando Greta recibe la noticia de que al morir, una tía le ha heredado su enorme mansión, invita a las otras a mudarse con ella. Todas aceptan encantadas. El problema es que la tenebrosa propiedad también incluye un horrendo gato negro y una siniestra ama de llaves. Evangelina, al estilo de la Mrs. Danvers de “Rebecca”, cuida con fanático recelo tanto el recuerdo de su anterior patrona, la anciana y excéntrica tía Ofelia, como al agresivo felino, Becker. A pesar de esto, las amigas están encantadas de habitar la lujosa residencia y de tener a su servicio a la eficiente Evangelina que se las arregla para mantener en condición impecable no solo la casa, el jardín y la alberca, sino hasta se da tiempo para hacerles desayuno, comida y cena. Greta y Vicky tienen novios y estos se aparecen de vez en cuando, pero las únicas relaciones en las que se concentra la película son entre las muchachas. 
En una escena se sugieren ciertos elementos homo eróticos que involucran a Pilar, mientras que el único amor de María es una marmota a la que trata de proteger a toda costa de las garras de Becker. De hecho, el primer incidente que desencadena una serie de extraños sucesos, es la muerte de la marmota, que todas adjudican a Becker.
He de esto que él espíritu de la tía de Greta se venga, utilizando de tipo argumento que lo único que les pidio y que rompieron fue que cuidarnos bien al pequeño Becker, quien más tarde aparece vivo al final de la película.

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